La Tecnología no es Neutra: El espionaje de la PDI a los ciudadanos

 La Tecnologia no es neutraPor Patricia Peña, académica e investigadora del Programa Libertad de Expresión y Ciudadanía del ICEI – Universidad de Chile.

Publicado originalmente en El Desconcierto (22/07/2015)

 

 

La noticia de que la empresa de “hackers” italiana Hacking Team había sido “hackeada”, permitió masificar una denuncia que circulaba hace rato en ciertas comunidades y grupos preocupados sobre una práctica que se extiende ya no sólo en gobiernos dictatoriales: el monitoreo y espionaje (online y vía cualquier dispositivo de comunicación móvil) a ciudadan@s. Casi 400 Gb de información se liberaron a través de los hackers atacantes, hoy disponibles vía torrents y en Wikileaks confirmando la contratación de los servicios de la empresa por parte de gobiernos y fuerzas de seguridad en todo el mundo, incluida la PDI chilena, como se detalla en un reciente reportaje de CIPER). Los emails, documentos y archivos filtrados dan cuenta no sólo de la contratación de estos servicios, sino que de mucha información y datos sensibles de ciudadan@s de todo el mundo.

El caso tiene una cantidad de connotaciones: desde el porqué (y en nombre de qué) gobiernos o instituciones deciden aplicar espionaje o monitoreo de personas y ciudadan@s, el para qué se usa esa información, hasta lo clave que es aprender y conocer más de cómo funciona hoy Internet y las Tecnologías de Información y Comunicación, como los dispositivos móviles con acceso a la red y cuestiones básicas de ciberseguridad. Un detalle: la noticia apenas circuló o se ha analizado en los medios nacionales, y básicamente la mayor cantidad de información nueva está siendo difundida y circulada en blogs, sitios web y en las mismas redes sociales.

Por ello, una gran cantidad de organizaciones de la sociedad civil de todo el mundo, incluyendo en Chile a la ONG Derechos Digitales y Fundación Datos Protegidos, ha llamado la atención sobre las implicaciones de este caso en materia de derechos humanos básicos como la privacidad e intimidad, el derecho a la comunicación y libertad de expresión, rechazando leste tipo de prácticas y el desarrollo del tipo de software que utilizan. En el actual contexto global, muchas de estas decisiones son justificadas por parte de gobiernos y administraciones de fuerzas de inteligencia por razones de seguridad nacional o internacional, en la prevención del crimen y del terrorismo. Pero el punto es comprender que también los límites son frágiles. Un tema que merece mayor debate público en el país.

¿Por qué debería preocupar a una persona común y corriente este tipo de casos? Principalmente porque usamos estas tecnologías de manera cotidiana, pero muchas veces sin una reflexión críticamente respecto de lo que significa usarlas. Esto es clave en un momento en que en la medida que más personas están accediendo a estas tecnologías, vamos construyendo entre tod@s la historia de esta nueva forma de comunicarse, conectarse y acceder a contenidos y conocimiento.

Un punto clave es comprender que cada vez que nos conectamos desde el teléfono móvil, cuentas de correos electrónicos, perfiles de redes sociales, o aplicaciones de mensajería (Whastapp, Messenger) dejan una huella digital, un rastro online. Internet es una red de arquitectura abierta, que implica también que cada vez que interactuamos en ella, subiendo desde una foto o compartiendo un contenido, queda en un espacio público.

Por eso, recientemente también se debatió y aprobó en Europa el llamadoDerecho al Olvido para el caso de Internet, particularmente clave en un servicio como el que presta Google, que reconoce el derecho de cualquier persona a borrar, bloquear, suprimir un dato personal que considere de la red de Internet y redes sociales como Facebook.

Aún existe una gran cantidad de desinformación o desconocimiento de cómo mantener un mínimo de estrategias de autocuidado en materia de seguridad al usar estas tecnologías, para cualquier persona. Porque es finalmente también una decisión personal darse de alta en cualquier servicio online, entregando correos electrónicos, números de teléfono o cuentas bancarias, publicar contenidos de opinión en redes sociales o subir, hacer circular fotos o videos personales en whatsapp o Facebook sin activar un mínimo de resguardos para proteger la privacidad o la intimidad de ese contenido.

Recientemente Twitter acaba de presentar su nuevo centro de seguridad onlinecon una vocación educativa y que vale la pena revisar. Facebook también ha desarrollado lineamientos mínimos que están disponibles en esta web. Por eso, acciones tan básicas como tener varias cuentas de correo alternativas para darse de alta en servicios o aplicaciones que recién se están probando, cambiar frecuente las contraseñas de los servicios que se acceden, borrar y no almacenar en las memorias de dispositivos móviles contenidos que pueden ser sensibles, y sobretodo leer los términos de referencias y las políticas de privacidad de los servicios online que utilizamos, deberían ser parte de un kit básico de autocuidado y seguridad de la vida digital. Un ejemplo de esto son estas recomendaciones publicadas en el Huffington Post para borrar nuestros rastros online.

Internet, los dispositivos de comunicación móviles y en general el mundo online son parte de una forma de tecnología que, como cualquier otra tecnología, no son neutras. No lo son porque quien las piensa, crea, diseña y produce busca un propósito y sentido, y porque quienes la usan también terminarán dándole un uso, un sentido y una utilidad que puede ir más allá de cómo fue diseñada o pensada originalmente.

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